Mariano Vara nos acompañó en Gran Canaria para participar los días 18 y 19 de noviembre en varios encuentros con lectores y estudiantes de diferentes bibliotecas municipales e institutos de enseñanza secundaria de la isla de Gran Canaria, en el marco de la iniciativa Encuentro con Escritores, que llevamos a cabo desde el Plan de Fomento a la lectura, Leer es Vital. Nos descubrió su última novela editada, Tren de ida y vuelta, en la que narra, a modo de autobiografía, la vida intensa del poeta Miguel Hernández, desde sus primeros recuerdos en Orihuela hasta su suplicio y muerte en las cárceles de la postguerra española.
También aprovechamos para hacerle la entrevista que pueden leer a continuación:
- Para usted “Leer es vital”, porque …
Leyendo se descubren mundos nuevos a través de la imaginación y de la complicidad de los autores que los han “inventado”. Leer no es sólo aprender ortografía y redacción. Es aprender a expresar ideas y sentimientos; es aprender a comunicarse, lo que nos va a venir bien a todos en cualquier etapa de nuestra vida.
- ¿Cuándo y cómo descubrió que escribir es vital para usted?
Lo descubrí leyendo. Leer es una herramienta que nos hace muchos más libres. Y escribir también. Descubrí hace ya mucho tiempo que escribir servía para todo tipo de superación, para salir de cualquier atmósfera de mediocridad.
Más que en las musas o en la inspiración, creo en el trabajo. Hay que tener una idea muy clara cuando se quiere escribir un cuento, una novela… Y después dedicarle tiempo, tanto como se le debe dedicar al estudio de un curso de ESO o de Bachiller. Escribir es apasionante, pero se le debe dedicar tiempo.
- ¿Por qué y para qué escribe Mariano Vara?
Escribo porque me siento feliz haciéndolo, inventando o recreando historias que imagino que van a gustar a los demás. Escribo porque pienso que es bueno trasladar a otras personas recreaciones que me parecen interesantes. Escribir es como vivir muchas vidas en una. Leer es una experiencia muy similar.
- ¿Dónde escribe Mariano Vara?
Creo que cualquier lugar es bueno para escribir: una biblioteca, un café… No obstante, yo tengo en mi casa una pequeña habitación con un ordenador, mis libros y muchos recuerdos. Ese es mi lugar ideal. Mi rincón que, de alguna manera, me independiza del mundo exterior y me permite concentrarme un poco mejor.
- ¿Tiene alguna manía a la hora de ponerse a escribir?
Manías pocas, pero costumbres muchas. A la hora de escribir prefiero la noche. No sé por qué, pero el silencio y la oscuridad parecen aliados importantes a la hora de escribir. Pero repito que son meras costumbres. Cualquier hora es buena, incluso las primeras de la mañana.
- ¿Qué tres palabras le diría a un escritor novel?
Todos somos noveles porque cuando empezamos una nueva historia tenemos que aprender. ¿Tres palabras…? Leer, leer y leer, sobre todo a los clásicos que dominan bien el lenguaje. ¿Otras tres palabras…? Escribir, releer lo escrito y corregir. Nada mejor que aprender de nuestros propios errores.
- Si no fuese escrito, ¿Qué cree que sería?
Envidio, en el buen sentido de la palabra, a los que practican la música, tal vez porque es un idioma que no conozco. No me hubiera importado dedicarme a la música.
- ¿Cuál es su próximo proyecto u obra?
Estoy escribiendo una novela de ciencia-ficción que más tiene de realidad-ficción que de ciencia. A pesar de ello, se trata de una novela realista pero, eso sí, en clave futurista.
- En referencia a su último libro ¿qué nuevas aportaciones puede encontrar el lector sobre Miguel Hernández?
¿Nuevas aportaciones…? Creo que de Miguel se sabe casi todo a través de su obra, sus cartas y del libro de memorias que escribió Josefina, su viuda. En “Tren de ida y vuelta” creo que aporto una aproximación a sus pensamientos en momentos clave de su vida. Y algunos datos que pude conocer gracias a mi relación muy personal con determinadas personas que en algún momento de su vida estuvieron cerca del poeta.
- ¿Por qué un libro sobre el poeta para los jóvenes de esta sociedad?
Porque creo que Miguel Hernández, hoy día, podría ser un ejemplo para todos nosotros. Procediendo de unos padres prácticamente analfabetos nos demostró que con el trabajo se puede conseguir cualquier meta. Y como persona, hizo gala de una honestidad fuera de toda duda al negarse a firmar unos documentos que lo hubieran sacado de la cárcel, pero que hubieran sido una traición a sus ideales. Miguel Hernández fue un perfecto ejemplo de tesón y de ética.
- Recomienda a los seguidores de Leer es vital una lectura…
¿Una lectura…? Creo que muchas. Y, claro, no os voy a hablar de mi libro sobre Miguel. No obstante, os recomendaría tres poesías de este poeta: La “Elegía a Ramón Sijé”, su amigo de la adolescencia. Es un poema a la altura de los más grandes de la literatura española de todos los tiempos. “El niño yuntero” y las “Nanas de la cebolla” son otros poemas impresionantes, de los que hacen llorar. ¿Otros libros más o menos juveniles…? Me impresionaron “El viejo y el mar”, de Ernest Hamingway y “Réquiem por un campesino español”, de Ramón J. Sender. Esta última es verdaderamente impresionante.
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Mariano Vara
Mariano Vara nació en Puebla de Almenara (Cuenca) en 1955 y comenzó su trayectoria como escritor literario escribiendo poesía y relatos cortos, para después y paralelamente a su actividad en el mundo periodístico, dedicar sus obras a la narrativa infantil y juvenil, campo en el que es autor reconocido. Vara, que trabajó en los servicios informativos de TVE en Madrid, es autor de varios libros, entre ellos, El amigo que vino del mar, La puerta del infierno, Los derechos torcidos y Tren de ida y vuelta. Además ha colaborado en el libro colectivo en homenaje a Miguel Hernández, Vidas casi paralelas, de próxima edición.
Para escribir Tren de ida y vuelta Mariano Vara tuvo que documentarse sobre el poeta en archivos y bibliotecas, así como mantener intensas charlas con algunos de los familiares directos del popular Miguel Hernández. El novelista siempre ha destacado la profunda impresión que había causado en él un conocimiento más profundo y exhaustivo de la personalidad del poeta de Orihuela.
Así comienza su último libro: “Diez horas, veinte horas… Un día, dos días… Cuando tienes la certeza de que vas a morir sólo te quedan los recuerdos y un puñado de lágrimas. El oficial al que han asignado mi defensa acaba de salir de la celda, después de repetirme una y otra vez que no conseguirá ablandar al tribunal si no reniego de mi pasado. Dice haber puesto en manos de Dios sus pocas esperanzas. No se ha atrevido a mirarme a los ojos, señal evidente de que las cosas están muy mal. Se me acusa de traición a la patria y colaboración con el enemigo, lo que normalmente se paga frente a un pelotón de fusilamiento. O con la cadena perpetua, que es como morir lentamente.
Es verdad que he visto mucha muerte en los tres últimos años de mi vida, pero también saben que yo nunca he matado a nadie. Da igual… Creo que mi destino quedó marcado en el momento de mi detención a las puertas de un bar en Orihuela. Las autoridades militares han recibido un buen número de cartas pidiendo clemencia, pero todo les es indiferente. Lo que ellos temen son las ideas, mucho más que las pistolas.”
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